#Porto

 
 
 
Este domingo os traigo un post un poquito diferente. Las fotos las hice con mi móvil -la réflex la llevamos pero como mi chico estaba muy muy resfriado y al no saber si podríamos sacar las fotos de los looks...-, decidí inmortalizar pequeñas escenas de nuestro fin de semana.
Como ya os conté por las RRSS no ha sido una semana fácil para mí: la empecé... muy mal es decir poco. Y la terminé pésimamente, pero la menos tenía por delante un fin de semana en una de mis ciudades favoritas con mi novio para celebrar nuestro noveno aniversario. De verdad, tengo muy mala suerte... Esto de llevarte a tu chico de fin de semana romántico entre frenadol y pañuelos... pero al menos aguantó mi ritmo y me dejó disfrutar de unos instantes de desconexión.
Es curioso lo que Oporto provoca en mí: solamente entrando en ella me crea un aura de felicidad, relax, como si entrase en una burbuja y dejase atrás todo lo malo.
En el vídeo os muestro mi pequeña maleta de fin de semana: prendas básicas pero aptas para crear un sinfín de looks diferentes y nada aburridos.
El apartamento se encontraba en el centro de la ciudad -en rúa Santa Catarina- cerca de absolutamente todo andando (en distancias de a lo sumo 15 minutos).
La primera tarde disfrutamos de las tiendas de la calle comercial de Santa Catarina y de un helado de Amorino Gelato pues nos encontramos que a las ocho de la tarde estábamos a 27 grados. Y cenamos en las inmediaciones del Mercado Bolhao, en un local dónde aúnan horno, comidas y cenas y coctelería y dónde disfruté de un sándwich de pan de molde de centeno, salmón ahumado y rúcula por menos de cinco euros.
A la mañana siguiente subimos hacia la Iglesia do Carmo, cuya pared lateral ya no es desconocida en las RRSS y descubrimos Noshi Coffee, un local de platos greens dónde se puede desayunar comer o cenar y dónde pude degustar por primera vez un açai bowl. Después disfrutamos en la plaza de Carlos Alberto del mercadillo Portobelo. Y comimos en Steak & Shake una hamburguesería de estilo americano.
Portugal es la tierra de los textiles por excelencia así que me traje unas preciosas telas que ya os contaré que tengo pensado para ellas :P
Para este día escogí una falda midi de cuero negro con mi camiseta de Kenzo, mules negros y mi precioso bolso de terciopelo verde. Como maquillaje labios en tono granate oscuro y eyeliner.
Por la tarde disfrutamos de un paseo por la Ribera del Duero, cruzamos el Puente Luis I y paseamos por Gaia -la primera vez que paseo por allí- que es dónde están todas las bodegas. Nos quedamos sin poder ir a las catas dado que  el pasado fin de semana la ciudad estaba a rebosar.
Quería estrenar como fuese mi última adquisición vintage: un precioso vestido negro de Loewe con una hilera frontal de botones y un escote posterior increíble. Lo combiné nuevamente con los mules negros y mi preciosa cesta estilo Jane Birkin que compré en una cestería del lateral del mercado.
La cena la había planeado en Galerías París, un local que nos encanta. Pero mi chico estaba ya derrotado y decidimos descansar y recargar pilas para nuestro último día.
El domingo decidimos ir de brunch al Zenit dónde disfrutamos de huevos benedictinos, té matcha latte, yogurt con frutas... Recomendación: id con tiempo porque se llena en menos de diez minutos tras su apertura.
Para este último día que la temperatura refrescó opté por unos jeans y una camisa oversize de rayas con lazada en la cintura que me encanta que decidí ponerme de una forma original, dejando un hombro al aire, mi cesta y unos zapatos bicolor vintage de Juliette.

Cada día me gusta más esta ciudad y aún me quedan más rincones que conocer de ella. Es una ciudad mágica que te envuelve en su encanto y ya no puedes resistirte más.
 
                                         
 

 
 
 



 




 




 
 

 

 

 


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